Oportunidades y retos en la valorización de excedentes para alimentación animal, protagonistas del último taller de SPRINT

El taller celebrado en el pasado mes de marzo en el marco del proyecto SPRINT, cofinanciado por la Comisión Europea, ha vuelto a poner sobre la mesa un tema que cada vez gana más relevancia: qué hacer con los alimentos que no llegan a consumirse y cómo darles una segunda vida útil. En esta ocasión, el foco estuvo en una vía concreta, pero llena de posibilidades: su aprovechamiento en la alimentación animal.

La sesión reunió a profesionales y agentes del sector y destacó por el carácter práctico de sus contenidos. En un contexto donde la sostenibilidad y la eficiencia en el uso de los recursos son prioridades crecientes, el taller permitió acercar conceptos complejos de manera accesible para todo el público asistente.

Uno de los primeros puntos abordados fue la dimensión del desperdicio alimentario. Se recordó que una parte importante de los alimentos producidos nunca llega a consumirse. Esto ocurre en todas las fases: desde el campo hasta los hogares.

Las consecuencias son conocidas, pero no por ello menos impactantes. Por un lado, está el impacto ambiental, derivado del uso de recursos y de las emisiones asociadas. Por otro, el económico, que afecta directamente a empresas y productores. Y, además, la dimensión social: mientras en algunos lugares se tiran alimentos, en otros hay personas que no tienen acceso suficiente a ellos.

Frente a este escenario, la normativa actual apuesta por prevenir y reducir estas pérdidas, marcando objetivos concretos de reducción en los próximos años.

Durante el taller se propuso a los asistentes cambiar el enfoque: de residuo a oportunidad. Aquí es donde el taller dio un giro interesante. Más que centrarse solo en el problema, puso el acento en las soluciones. Y, sobre todo, en cómo cambiar la forma de entender los excedentes.

Durante mucho tiempo, muchos de estos productos se consideraban simplemente residuos. Se desechaban y punto. Sin embargo, hoy se plantea otra lógica: la de aprovecharlos, siempre que sea posible, como nuevos recursos.

En este contexto, la alimentación animal aparece como una alternativa especialmente relevante. Productos fuera de especificación comercial, excedentes de producción o subproductos industriales (como por ejemplo el suero de la leche o restos de procesos) pueden tener un segundo uso perfectamente válido.

No se trata solo de evitar tirar comida. Se trata de cerrar el círculo, de aprovechar mejor lo que ya se ha producido.

El aprovechamiento de excedentes en alimentación animal tiene beneficios evidentes. Reduce el desperdicio, disminuye costes asociados a la gestión de residuos y contribuye a un modelo más eficiente y sostenible.

Ahora bien, el taller dejó claro que no todo vale. Y aquí es donde entran los matices importantes. No todos los productos pueden destinarse a este uso. Para empezar, deben ser seguros. No pueden suponer un riesgo ni para los animales ni para el entorno. Por ejemplo, un alimento en mal estado o contaminado queda automáticamente descartado.

Además, hay que cumplir con una serie de requisitos bastante concretos. Entre ellos:

  • Comunicar y registrar la actividad ante las autoridades correspondientes
  • Separar claramente los circuitos de alimentación humana y animal
  • Garantizar la trazabilidad de los productos en todo momento
  • Ajustarse a la normativa específica según el tipo de subproducto

En el caso de los subproductos de origen animal, las exigencias son aún mayores. Se clasifican por categorías y su gestión, transporte y uso están especialmente regulados.

A lo largo del taller quedó una idea bastante clara: la valorización de excedentes es una oportunidad real. Está ahí. Funciona. Y, bien aplicada, puede marcar la diferencia.

Pero no es un camino automático. Requiere conocimiento, organización y, sobre todo, cumplir bien las reglas. No basta con tener excedentes; hay que saber gestionarlos correctamente.

En definitiva, la sesión ofreció una mirada completa, aterrizada y muy útil sobre un tema que seguirá ganando peso en los próximos años. Es un camino con recorrido, pero que exige rigor, por lo cual te invitamos a seguir participando en los talleres que se llevarán a cabo durante los próximos meses en donde continuaremos abordando temas relacionados con la nueva ley de desperdicio alimentario y su forma de ponerla en práctica.

Desde ya te invitamos a no dejar pasar la próxima sesión, que tendrá lugar el 10 de abril, donde descubrirás las claves para cumplir con la nueva normativa sobre desperdicio alimentario y, al mismo tiempo, optimizar tus procesos operativos de forma eficiente. Una oportunidad única para anticiparte a los cambios, mejorar tu gestión y obtener herramientas prácticas aplicables desde el primer momento. ¡Inscríbete ahora y asegura tu plaza!

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