La Estrategia “De la Granja a la Mesa”: Un compromiso por la sostenibilidad alimentaria en Europa

La Estrategia “De la Granja a la Mesa” es una iniciativa clave dentro del Pacto Verde Europeo, diseñada para alcanzar la neutralidad climática en la Unión Europea para 2050 y transformar el sistema alimentario en un modelo más saludable, sostenible y justo.

Presentada por la Comisión Europea, esta estrategia busca reducir el impacto ambiental de la producción de alimentos sin comprometer la seguridad alimentaria ni la accesibilidad para los ciudadanos europeos. Su enfoque integral abarca todas las etapas de la cadena agroalimentaria, desde la producción hasta el consumo, promoviendo la adaptación de agricultores y ganaderos a nuevos modelos más sostenibles.

La estrategia comprende diversas acciones, como la reducción del uso de pesticidas, fertilizantes y antibióticos en la ganadería, además de la promoción de prácticas agrícolas responsables. También impulsa el consumo de alimentos ecológicos, la disminución del desperdicio alimentario y la mejora de la información al consumidor mediante un etiquetado más claro y transparente. Con estas acciones, se busca proteger tanto la salud de los ciudadanos como la del planeta.

Como parte del compromiso de la Unión Europea en la reducción del desperdicio alimentario y la promoción de sistemas de producción sostenibles, el Proyecto SPRINT – Zero Food Wasteha puesto en marcha intervenciones piloto en hoteles, hogares y supermercados. Estas acciones están alineadas con la estrategia “De la Granja a la Mesa” y tienen como objetivo mejorar la gestión de residuos, optimizar el consumo de alimentos y fomentar hábitos responsables.

En el sector hotelero, se han diseñado sistemas de gestión de residuos más eficientes, incluyendo la optimización de menús y el uso de tecnología de monitoreo para reducir el desperdicio en los buffets. En los hogares, se han implementado campañas de sensibilización y herramientas digitales para fomentar hábitos de compra y almacenamiento que minimicen el desperdicio. En los supermercados, se han desarrollado programas de donación de excedentes y estrategias de comercialización que incentivan la compra de productos próximos a su fecha de caducidad, evitando su descarte innecesario.

En los próximos meses, SPRINT intensificará la implementación de estas iniciativas y realizará una evaluación exhaustiva de su impacto mediante análisis cuantitativos y cualitativos. La recopilación de datos detallados permitirá medir la efectividad de las intervenciones y evaluar su viabilidad para una aplicación a mayor escala en otras regiones.

SPRINT – Zero Food Waste – invita a ciudadanos, empresas y organizaciones a sumarse a esta iniciativa y adoptar prácticas más sostenibles en el consumo y la gestión de alimentos. Reducir el desperdicio alimentario es una responsabilidad compartida y una acción clave para construir un futuro más sostenible.

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